~ La sumisión NO es ser utilizado, la sumisión es ser útil.

~ La sumisión NO es pensar de ti mismo que eres menos, la sumisión es pensar menos en ti mismo.

~ La sumisión NO es lo que te hacen a ti, la sumisión es lo que tú puedes hacer por ella.


Mis relatos femdom I

Recopilación de todos los relatos de mi blog más 6 relatos inéditos.

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El libro contiene relatos inéditos, publicados y minirelatos. Los nuevos relatos parten de ideas que me han ido llegando en los momentos más inesperados, y no es que sean autobiográficos en sentido estricto, aunque algo se cuela siempre de mi manera de entender y sentir la Dominación Femenina. Pero mejor los comento uno por uno, y así os entran las ganas irrefrenables de leerlos :D

1- El chico del súper
Hay ciertos trabajos que dan para mucho a la hora de imaginarlos en otro contexto, como el empleado de zapatería que incluso te prueba el zapato rodilla en tierra, el camarero atento, y en general cualquiera que trabaje de cara al público y sea, o parezca, especialmente servicial. Yo estuve durante mucho tiempo cambiando miraditas con un chico de un supermercado cercano en mi adolescencia, y la cosa no ha parado a lo largo del tiempo; quiero decir que siempre ha habido alguno que me ha echado el ojo (ya no les regalo miraditas jaja) y que tiene gestos “sospechosos”. Y de todo eso sale este relato.

2- El joven sumiso
Ya sé que les suelo dar “caña” a los yogurines, pero no es por la edad sino por la inexperiencia y la cara dura que suelen tener, aunque no es algo exclusivo de ese tramo. Lo que ocurre es que una fantasía es una fantasía y yo no me libro de fantasear sin planearlo, así que cierto día estaba parada en un semáforo con el coche y vi a un chico cerca que... Mejor lo cuento mediante el relato, pero pista: me dieron unas ganas tremendas de “secuestrarlo” y llevármelo para usarlo un rato, jajaja.

3- El jefe sumiso
Nunca me ha hecho gracia tener jefe, es algo que me sienta fatal. Puede que al principio, cuando no tenía experiencia laboral, lo llevase algo mejor, pero incluso así, cuando alguno me daba órdenes, fantaseaba con que se tragase sus palabras una por una. Cuando fui tomando experiencia ya fui defendiendo mi terreno mejor, hasta el punto de que alguno hasta me pedía las cosas por favor, haciendo mucho hincapié en lo del favor. Y bueno, este relato surge de ese tipo de fantasías.

4- La profesora
Esta es una de las fantasías masculinas sumisas por antonomasia: la profesora estricta que los pone firmes. A algunos incluso les viene el tema desde que en la infancia estuvieron marcados por una mujer así. Yo reconozco que no tengo paciencia para ser mentora de un sumiso, que sería lo más parecido a eso dentro de la Dominación Femenina, y los novatos me sacan fácilmente de mis casillas, así que no me reconozco demasiado en ese papel. Pero así y todo escribí un relato sobre el tema hace tiempo, y pensaba incluirlo en mi primera novela femdom, Despertar sumiso, pero al final no encajaba en la trama y lo dejé aparte. Así que de ahí sale este otro.

5- La jefa
Poco que comentar sobre el tema de este relato. La idea de ser la jefa no es algo que me desagrade en absoluto y lógicamente da para muchas situaciones interesantes.

6- Prisión de esclavos
Si conoces mi blog, sabrás que el tema de la supremacía femenina me produce una mezcla de risa, pena y arcadas. En este relato me sitúo en un hipotético futuro en el que ganan la batalla las supremacistas, doblegando a toda la población masculina, que pasa a ser un grupo de esclavos enjaulados al servicio de las mujeres. Y estoy convencida de que, por mucho que se intentase uniformizar al género humano, es imposible lograr la total renuncia a que cada persona sienta y sea como le dé la real gana. Aparte de eso, ¿qué ocurriría entre una mujer que se saliera de la norma supremacista y su esclavo...? Pues para saberlo tienes que leer el relato, claro :)

Los demás relatos ya aparecieron por aquí:


Si todavía no has leído la historia de la chica que seduce a un monje especialmente tímido y sospechosamente sumiso, no sé a qué estás esperando :D


Nunca se habla de que exista el equivalente femenino de Papá Noel. Aparte de echarle la culpa al machismo, yo tengo la teoría de que si existiera, tendría que ser toda una auténtica Ama, y eso es lo que cuento en este relato.


Este relato sí es autobiográfico al 90%, y puede que te estés enterando ahora en el caso de que lo leyeses sin mirar los comentarios o que no estuvieses atento a mi concurso veraniego, y narra una primera relación sexual en la que no ocurre nada de lo que convencionalmente era de esperar.


Un sumiso fetichista, la dueña de una tienda de lencería que además es dominante... y el resto es inevitable.

Los mini relatos son estos cinco:

Este vino a cuento porque había un comentarista (vainilla o maledom o vete tú a saber qué...) bastante pesado con no querer entender esto del femdom, así que le dediqué la fábula, a ver si así lo pillaba.

Una carta que escribí a mi sumiso por llegar, y que sigue vigente, visto cómo está el patio:

Y tres más en los que me metí en las botas del típico falso sumiso egoísta (al que bauticé como sumisito perfecto) que se queja de no encontrar al Ama que, por supuesto, no merece:Me pido una Ama


Por cierto que tengo material para escribir una especie de “aventuras de un mal sumiso en busca de Ama”, con el que seguro que me iba a reír a carcajadas al escribirlo, pero no creo que de momento tenga tiempo. Por ahora sigo coleccionando anécdotas y ya veremos qué pasa.

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