~ La sumisión NO es ser utilizado, la sumisión es ser útil.

~ La sumisión NO es pensar de ti mismo que eres menos, la sumisión es pensar menos en ti mismo.

~ La sumisión NO es lo que te hacen a ti, la sumisión es lo que tú puedes hacer por ella.


martes, 27 de diciembre de 2011

Nieve en el Sáhara



Ya que con algunos villancicos entran ganas de darle nuevos usos spankeros a la pandereta, aquí dejo esta elegante canción, cantada con dulzura y contundencia al mismo tiempo, de poético título, para que ayude en las digestiones de estos días y relaje tensiones, que tanta fiesta impuesta se hace duro... El año que viene vuelvo al fustazo blogueril. Saludos.

Anggun- Snow on the Sahara


martes, 20 de diciembre de 2011

Fantasías 24/7

En muy pocas ocasiones me ha venido un sumiso buscando una relación 24/7. A veces admiten tener esa fantasía y al mismo tiempo reconocen que es complicado ponerlo en práctica. Lo que ocurre en realidad es que su idea de este tipo de relación es una sucesión de prácticas bdsm, cuya idea de por sí resulta altamente excitante, pero que llevado a la realidad no hay dios que lo soporte.



Una pregunta que me hacen muchos es, ¿Usted qué le hace a sus sumisos, cómo es un día desde que se despierta hasta que se acuesta junto a él? Je, menuda pregunta. Estos lo que quieren es que les caliente la oreja y por extensión otra parte del cuerpo. La respuesta es muy simple. ¿Qué hago? Tanto si tengo sumiso como si no, yo hago siempre lo mismo. Sigo con mi vida. Vamos, que no le hago un hueco a él, que voy viendo cómo me puede venir bien que participe en ella, en actividades cotidianas o para irme al Caribe o lo que surja.




Pero como soñar e imaginar es gratis, pongamos un ejemplo. Imaginemos que me toca la lotería y no tengo que trabajar, o si acaso por afición, sin agobios ni horarios. A lo que voy es que tendría todo el tiempo para ese 24/7. Y mi sumiso tampoco tendría que moverse de mi lado. Así que vamos al primer día de nuestra nueva vida. Voy a describir lo que quieren ellos, lo que se supone que es ese tipo de vida, pura ficción para onanistas.



Me despierto, cuando me da la gana, y encuentro a mi sumiso, o mejor, a mi esclavo, a cuatro patas esperando tan feliz acontecimiento. Le ordeno que traiga el desayuno. Me lo llevo al baño para que sea mi WC humano. Me frota la espalda en la ducha, me seca, me viste y me peina. Me maquilla también, que para eso hizo aquel cursillo al que lo mandé. Le ordeno que se vista, que vamos a salir. Sí, porque está desnudo siempre, aunque estemos en el más crudo invierno, y ojito con resfriarse, que lo castigo el doble. Nos vamos de compras y regresamos cargados (él) con todas las bolsas. De vuelta agarro el teléfono, y me pongo al día con mi amiga. En esas dos horas y pico, mi esclavo está de nuevo desnudo y arrodillado para que yo pueda poner los pies encima de su espalda. Cuelgo el teléfono, él me da un masajito en la oreja irritada, y le ordeno que vaya a la cocina a preparar el almuerzo. Me lo trae, mientras él suplica probar mis migajas postrado en el suelo. Terminamos y, antes de enviarlo a fregar los platos, me lo llevo al dormitorio.



Me coloco el arnés, tamaño XXL, y lo uso como está mandado. Luego le ordeno que me de placer oral durante una hora. Tras eso duermo feliz mi siesta, tiempo que él aprovecha para limpiar la casa después de haber arreglado la cocina. Despierto de nuevo y lo hallo a mis pies. Le ordeno que se vista de chacha (estaba desnudo, os recuerdo) y le pongo una mordaza bien apretada. Vuelvo a llamar a mi amiga y le digo que se traiga a su esclavo para jugar un rato. Obligamos a los respectivos a practicar sexo entre ellos, mientras nos burlamos y les lanzamos tomates, que luego serán limpiados por ambos con sus lenguas. Cuando me canso de la diversión, despido a los invitados y dejo que mi esclavo me de un masaje completo. Lo hará perfectamente porque para eso sirvió aquel otro cursillo. Le recuerdo que ha dejado tomate por el suelo y lo castigo, obviamente, por ello. Le doy 50 latigazos y después le toca otra tanda de sexo oral, y al final decido que se tumbe de espaldas, pero no para que descanse, sino para cabalgarlo hasta que el sudor le chorree por la frente a borbotones. Tras eso, me prepara la cena, que esta vez chupa él de mis pies, y a continuación lo amarro para que esté bien incómodo y lo dejo dormir en el suelo, dos o tres horas, lo justo para que yo vea una peli y me ponga al día con el correo electrónico. Después lo despierto con un puntapié y me lo llevo al dormitorio para que haga la guardia a cuatro patas mientras su Señora duerme a pierna suelta sus 8 ó 9 horas, lo necesario para estar como una rosa.


Al día siguiente lo mismo. Y al otro. Y... Antes de una semana tengo que ingresar al esclavo en urgencias. Y además, vaya rutina, ¿no? Imaginación no me falta, pero por mucho que cambies el guión el número de técnicas es limitado. Y aunque haya variaciones en las prácticas, se pierde la magia, la ilusión por encontrarnos con energías renovadas; el tío va a estar ahí pegado a mí día y noche excepto el rato que lo mande a hacer recados con tal de perderlo de vista porque me voy a volver loca de verlo por todos los rincones de la casa. Qué agobio. Precisamente una de las cosas que no soporto de las relaciones convencionales es eso de tener que estar pegados como siameses hasta para ir a comprar el periódico, o eso de irse a convivir por narices. Será que soy demasiado independiente y necesito mucho espacio, pero la simple idea me produce urticaria. Las relaciones mueren por dejadez, pero también por sobredosis.


Circulan por la red algunas historias de parejas que practican este estilo de vida, y que parecen reales (por las fotos que cuelgan), y se quejan de que las obligaciones cotidianas les corta el rollo y no les permite vivirlo a tope. Uhm, yo creo que deben estar agradecidos de tener un límite impuesto por las circunstancias, porque en el fondo es lo que mantiene aquello funcionando. Si tuviéramos vacaciones perpetuas, todos los días acabarían siendo parecidos y no podríamos saborear ni valorar lo que supone pillar un descanso bien merecido.


Entonces, eso del 24/7 conmigo como que no encaja, estaréis pensando, ¿verdad? Pues grave error. Por supuesto que quiero el 24/7, pero NO el que buscan ellos desde su calenturienta fantasía de vídeo porno. Busco un estar ahí, aunque no estés físicamente conmigo. Mandarte una orden por sms y que no me sueltes la trola de que la batería se te agotó justo en ese momento. Busco que no te pierdas con excusas inverosímiles, que pueda contar contigo para lo que haga falta y para lo innecesario también. No te llamaré en mitad de la noche a no ser que sea una emergencia, ni voy a interferir en tu trabajo. Pero todo el tiempo que puedas dedicarme, sin convertirte en un autómata sin intereses propios, me lo vas a entregar. Y cuando no estemos juntos, voy a estar en tu cabeza, y ese será nuestro auténtico 24/7. Los candidatos siempre me fallan en las tareas más elementales, porque piensan que eso es un precalentamiento, que eso no es la verdadera entrega. Y ese es el secreto, en los detalles es donde está lo importante y donde se mide lo que vale cada uno.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Si no te gusta, coge la puerta

Soy consciente de que todo el que tiene un blog asume el riesgo de que aparezca el típico frustrado que se esconde en el anonimato para soltar chorradas. Lo predije en la bienvenida al blog y hasta ahora he tenido suerte pero era inevitable que llegase el engendro de turno. No sé ni lo que significaba su mensaje mal redactado y enrevesado, pero creo que iba de algo parecido a puntualizar lo que un Ama debe o no debe opinar. Además, después de leer la palabra payasada referida a mis supuestas opiniones, de las que encima no ha entendido ni media, como tampoco habrá captado una ironía en su triste vida, dejé de perder tiempo y envié el comentario a la papelera. El pobre estaba tan seguro de que podría verter su mierda fácilmente, que se le quedaría cara de pasmo cuando tras darle al botón de enviar salió el aviso de comentarios sometidos a moderación.


Mira, como-te-llames, puedes compartir tu infinita sapiencia con todos los que leen mi espacio, pero la próxima vez ten los cojones de ponerte al menos un nick al final de lo que escribas. No me gusta censurar, que no sé de dónde sale eso de mi intolerancia laica y no sé qué leches más. Bueno, sí lo sé, de que no te has leído más allá de ese post sobre falsa sumisión, que te habrá escocido de lo lindo porque solo faltaba ponerle tu foto al lado. Y es obvio que no te enteras de nada, que yo no impongo personalidades, que de hecho siempre digo que se puede moldear el nivel de sumisión, pero que tu madre te parió de una manera y yo no puedo, ni quiero, cambiarte. Si el problema es de personalidad no hay nada que hacer.


Pero remarco, que todas las opiniones son bienvenidas, eso sí, siempre desde el RESPETO. Nunca me han influido opiniones ajenas, los halagos me agradan pero no se me suben a la cabeza, y las críticas injustas me resbalan, y mucho menos me afecta lo que se suelte desde la ignorancia y el puro encabronamiento por parte de un desconocido hacia otra completa desconocida. Que estoy acostumbrada a ir contracorriente, colegui. Que con 15 años iba al colegio con la carpeta forrada con grupos de rock cuando la moda era escuchar a Hombres G. Que me deja fría si gusto o no. Las Amas, -las reales, no esas que te sacas de tu puto manual-, somos como nos da la real gana. Que con tus piedras hago yo mi pared, que diría Mecano. Intolerante me llamas. Pues mira, con gente como tú no soy intolerante, soy radical. Ya te digo, a la papelera y a otra cosa. Luego serás de esos que no entiende por qué rayos no encuentra Ama ni pagando, con la joyita que se creen las criaturitasss estas.


Una última cosa. Ve a casa de tu vecino y dile que el cuadro del pasillo es una horterada inmunda. Probablemente será un picasso y encima el comentario viene de un tío que no distingue entre un cromo de Dora la exploradora y Las Meninas. Pero tu vecino, con infinita paciencia y educación, te dirá que si no te gusta que no lo mires. Pues eso. Circula, chaval, que el ciberespacio es muy amplio, no seas egoísta y pretendas deleitarme a mi sola con tus ocurrencias, que por cierto hasta me subió la libido de la risa que me entró.


Pero mejor que te lo cuenten (y canten) ellos.

 
No necesito que nadie me diga como llevar mi vida

Me ha ido bien hasta ahora

De verdad no creo que necesite oír tu consejo

Ya me decidí, sé lo que voy a hacer

Lo haré de la manera que yo elija

Así que siéntate, cállate por un minuto, deja que te muestre lo que voy a hacer

No tengo tiempo para gastarlo en ti


SI NO TE GUSTA NO ME IMPORTA

SI NO TE GUSTA VETE POR AHI

Cinderella- If you don´t like it

jueves, 15 de diciembre de 2011

El sumiso degenerado

De manera resumida, dije que el sumiso resignado “se metía a sumiso” porque no se comía una rosca. Pues bien, del que hablo hoy tiene una indigestión de narices. Me refiero al que llega a esto por probarlo todo, buscando nuevas sensaciones cada vez más fuertes. Hoy es sumiso, mañana jotero aragonés aunque no sepa ni donde cae Zaragoza. Se mete su email en google y el tío ha puesto cientos de anuncios buscando todas las variantes de sexo habidas y por inventar. Coleccionistas de mujeres, sexoadictos, hombres a los que la sumisión no les nace de dentro sino que llegan a ella como si fuera un traje de quita y pon, y no me refiero a los sumisos de sesión bdsm, que esos al menos lo sienten mientras dura ese rato.


Hablo de degeneración y no de perversión. Veamos el matiz entre ambos.


Todo lo que se aparte de la postura del misionero con la luz apagada y con fines reproductivos, se considera perversión según el catecismo. Religiones aparte, la sociedad establece que lo normal es tal o cual práctica sexual; entre hombre-mujer, por ejemplo, todo lo que se salga de coito con eyaculación masculina como colofón ya no es normal. Así que perversión sería cualquier desviación de la sexualidad tradicional (las famosas parafilias). Y yo encantada de ser una pervertida, dame el guión tradicional que lo hago trizas. En la D/s todos somos unos pervertidos, pero no somos monstruos ni malas personas por tener estas preferencias (por otros motivos tal vez, allá cada cual).


¿Entonces la degeneración qué sería? No hablo de casos penales de abusos (que también), sino a no distinguir límites ni respetar nada, todo vale mientras sirva para calentar la bragueta, da igual lo que arrases por el camino, ya sea alguien débil e indefenso en esos casos más graves o una pobre ilusa que se traga la enésima trola del sexoadicto compulsivo que le promete lo que sea con tal de meterla o, en este caso concreto, con tal de tener una sesión/experiencia/lo que pueda pillar con el Ama.


Ejemplo típico, -aquí lo tenemos otra vez-, el sr. sumiso emparejado, pero en versión extrema. En ocasiones me llega el casado-con-amante-y-follamigas que se presenta como el sumiso perfecto y ya es cuando me entra un síncope de la risa. Oye, que cada cual haga con su vida y sus cataplines lo que mejor le parezca, pero... Para mí, una persona que tiene unos principios morales que se resumen en el mandamiento “seré fiel a mi testosterona y nada más”, me parece totalmente incompatible con lo que conlleva la sumisión: entrega y autocontrol, por poner solo dos características. De autocontrol andan cortitos, disparan a todo lo que se mueve. Y de entrega, complicado; atender a todo ese harén es agotador. Además, ¿desde cuando un hombre puede hacer más de una cosa a la vez y hacerlas bien? Nada, que me enseñe el carné de extraterrestre de 3 cerebros o no cuela.


Tampoco me interesan los que presumen de ser unos degenerados cerdos, esos que entran en el bdsm como en un cajón de sastre donde cabe todo lo que se aleja de lo normal, pero para lo peor de lo malo. Amos, switch y sumisos pueden caer en esto. Centrándome en los sumisos, son hombres que difícilmente encontrarán Ama, pues todas les parecerán demasiado blanditas y light para su gusto, a no ser que se muden al OWK o se metan a actor de porno sado extremo en rodajes de 24 horas.


Ya se trate de hombres con hipersexualidad compulsiva o sumisos pasados de rosca, lo que quiero poner de relieve es que el sumiso degenerado ya no distingue el día de la noche, ni el bien del mal; ha entrado en una espiral de forzar sus límites hasta el punto de no poder dominar sus impulsos, sino que los impulsos son los que lo dominan a él. Es un esclavo, sí, pero no del Ama, sino de su entrepierna. Esos hombres que lo han probado todo poco interés pueden tener ya para ser moldeados al gusto de la Dom. Pero siempre les queda acudir al infierno, tal vez satanás esté a la altura de lo que buscan y tenga tiempo de dominarlos un rato.

viernes, 9 de diciembre de 2011

El rechazo

Lo peor que lleva el sumiso en el inicio de una relación es la incertidumbre y el miedo al rechazo, por una parte intenta entregarse y por otra no se entrega del todo por si las moscas. Es muy fina la linea que separa la prudencia del egoísmo comodón. Cuando me expresan estos temores los entiendo hasta cierto punto, pero veo también lo que se esconde detrás en muchas ocasiones, que no es otra cosa que querer llevar el mando en realidad.


Por ejemplo, si yo le digo al sumiso, -que está de momento en pruebas, que no es mi sumiso pero al menos no lo he rechazado de entrada-, que su comportamiento no es el adecuado, y me sale con eso de que las cosas no avanzan porque no hacemos a, b ó c, o que si no le sirvo se lo 'tengo' que decir cuanto antes... ¿qué clase de sumisión es esa? ¿La que quiero yo o la que quiere él?


Un sumiso que me presiona para que me decida cuanto antes a decirle si me sirve o no, me lo está poniendo en bandeja. No me sirve, por supuesto que no. No me sirve en ese momento con su actitud, su impaciencia, su empeño en tener un Ama sacada de manual, y tampoco se va a convertir por arte de magia en mi sumiso ideal cuando le diga, ok, ahora ya eres mío.


Así que un consejo, el que no arriesga no gana. Si quieres ser mi sumiso compórtate como si lo fueras, al menos la experiencia te la vas a llevar.


Y sobre el rechazo, si te sientes rechazado será por alguna película que te has montado tú solito sin que yo te haya dado motivos. Y no caigas en patetismos y en odiarme por ello, que me recuerda a aquellos buitres de discoteca que primero se te acercan sin que les dediques una mirada y cuando los largas con viento fresco te atacan y te dicen que no te lo tengas tan creído, cuando minutos antes te miraban babeando. Al del video este le pasa algo así, una vez rechazado ya la otra no le gusta... ¿pero no quería darle un beso? Aquí lo dejo, al menos sirve para echarse unas risas. Ah, y menos mal que la chica no lo vio recién levantado, que entonces lo rechaza a latigazo limpio, a él y a los compis de piso...

miércoles, 7 de diciembre de 2011

La perra vida del sumiso


Ser sumiso tiene que ser duro. Y no lo digo con ironía. Me refiero por supuesto a ese hombre que se siente realizado dejando que la mujer tome las riendas de la relación en todo momento, que viene a ser la definición resumida de lo que yo considero un auténtico sumiso. A veces chateando he topado con alguno que se nota que no busca pasar el rato ni es el típico pajillero, que es correcto incluso cuando le dices que lo descartas por la distancia por ejemplo y que no pierde la educación ni el respeto en ninguna frase.


Es difícil encontrar sumiso (en condiciones) pero seguro que es mucho más difícil para ellos abrirse camino entre los miles de pseudo-sumisos que se lanzan a la búsqueda de Ama-a-ratos y que nos hacen sacar el escudo antimisiles cada vez que alguien nos saluda, poniéndonos en lo peor porque en 9 de cada 10 casos es lo que te vas a encontrar, pagando justos por pecadores.


Andan como almas en pena vagando por los chats buscando Ama, preguntando una y otra vez qué pueden hacer para servir, recibiendo el silencio por respuesta casi siempre o dos frases cortantes en el mejor de los casos. No, no es para pusilánimes ni susceptibles esto de ser sumiso. Al continuo rechazo tienen que unir la desproporción entre Amas y sumisos, sabiendo que cuando alguna le responde estará hablando simultáneamente con varias decenas como él. Ese momento, que podrían aprovechar para demostrar lo paciente y comprensivos (y realistas) que todo buen sumiso debe ser, lo utilizan muchos para dejar ver lo impacientes, egoístas e ilusos que son, soltando la frase “veo que estás ocupada”. Pues SI, ¿qué crees? Mira la lista, somos 3 Amas y 200 sumisos, y en vez de agradecerme que pierda el tiempo contigo quieres exclusividad, y encima me tuteas sin haberte dicho si lo prefiero o no.


Y cuando logran hablar más de dos frases con alguna, se dan cuenta de que es un tío o un Ama profesional o una financiera o una casada aburrida. Lo dicho, es duro, pero pensad una cosa: las piedras preciosas siempre acaban reluciendo entre los pedruscos, y estad seguros de que si un Ama en condiciones encuentra un sumiso auténtico, lo va a distinguir enseguida y no lo va a dejar escapar tan fácilmente.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Sobre mí

Llevo unas cuantas entradas filosofando y opinando, y aunque por la forma de hablar, o escribir en este caso, se dan muchos datos de la personalidad del que se expresa, no me he presentado todavía... ni tengo intención de hacerlo por este medio. Pero atendiendo a la faceta práctica del blog (encontrar al sumiso... no diré ideal, lo dejaré en el que encaje conmigo...) son miles las visitas que tengo y solo hay un comentario suelto de alguien que quería venir de visita, digo ejem, conocerme desde lejos... En definitiva, ¿dónde se meten los sumisos? Si se leen todo lo que no acepto, no es de extrañar que no me lluevan los aspirantes. Pero andaba yo pensando, que haciendo justicia a la verdad, tampoco tienen muchos más datos para tentar su suerte.


¿Que cómo soy? Pues guapa, inteligente, buena persona, con sentido del humor... jajaja, que me he ido al meetic sin darme cuenta. A ver, lo intento de nuevo. Soy persona de muchos matices y alguna contradicción; no sigo las modas, de cada tema me quedo con lo que me interesa, sin etiquetas; a veces me siento un poco pionera de un tipo de relación que está por inventar; antinormas, no con gestos chocantes sino con resistencia pasiva, no siguiendo la corriente, no haciendo lo que se supone que hace el rebaño; ni encajo en lo vainilla o convencional ni en el bdsm a rajatabla. Como canta Rosendo, siempre fuera de lugar, lejos de vestir el uniforme. Pero traigo a colación otra canción que dice cosas interesantes y recoge esa diversidad de la que hablo.

Hoy odio el mundo.
Eres tan bueno conmigo.
Lo sé, pero no puedo cambiar.
Intenté decírtelo,
pero me miras como si quizás
en el fondo fuera un ángel por dentro.
Inocente y dulce.

Ayer lloré.
Debería estar aliviada por ver
el lado sensible.
Entiendo que estés tan confuso,
no te envidio,
soy un poco de todo,
mezclado en una sola.

Soy una perra, una amante,
una niña, una madre
una pecadora, una santa.
No me avergüenzo de ello.
Soy tu infierno, soy tu sueño,
no soy nada intermedio.
Sabes que no lo querrías de ninguna otra manera.

Así que tómame como soy.
Esto puede significar
que deberás ser un hombre más fuerte.
Estate seguro de que
cuando empiece a ponerte nervioso,
seré muy extrema.
Mañana cambiaré
y hoy no significará nada.

Justo cuando piensas que me has comprendido,
la temporada vuelve a cambiar.
Creo que está bien, haz lo que haces,
y no intentes salvarme.

Soy una perra, soy una bromista,
una diosa arrodillada.
Cuando te hieres, cuando sufres,
soy tu ángel de la guarda.
He estado dormida, he revivido,
no puedo decir que no esté viva.

Ha quedado claro, ¿verdad?... Con todos ustedes, Meredith Brooks / Bitch.




PD.- Y para que todo sean facilidades, a pie de página he puesto un formulario de contacto para que podáis contarme la maravilla de sumiso que me estoy perdiendo. Si no te respondo es que estamos lejos, geográficamente o en cuanto a principios vitales.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Los límites


¿Dónde termina lo sano y empieza lo patológico? Cuando alguien se me presenta como sumiso o esclavo sin límites huyo como de la peste. A priori debería ser el sumiso el que debe protegerse para no transgredir sus normas internas y sin embargo, en muchas ocasiones, las cosas más bestiales las piden ellos, en una insaciable búsqueda de sensaciones fuertes, cayendo en una espiral toxicómana que solo conduce a la insatisfacción permanente. Los que buscan ser violados y otros desvaríos, ¿entienden la gravedad del asunto?



Dejando a los enfermos mentales a un lado, y deseándoles una pronta recuperación, voy a centrar el tema, sin hablar tampoco de prácticas en una sesión bdsm, porque no es mi interés en esta entrada ni en todo el blog. Solo apuntar que en esos casos, donde muchas veces dos recién conocidos se entregan al juego, yo recomiendo, no ya una palabra de seguridad, sino un pulsador conectado a una centralita que envíe la alarma simultánea a policía, ambulancia y familiar/amigo de confianza...



En una relación de dominio femenino, que se desarrolla al ritmo adecuado hasta lograr la confianza y compenetración adecuadas, los límites a los que me refiero son, o deberían estar, más claros. En una buena relación se da por sentado que el Ama conoce al sumiso tanto física como psicológicamente y no forzará sus límites más allá de lo sensatamente correcto.



¿Qué límites entonces son los que hay que fijar? Por ejemplo, ¿qué es eso de la sumisión total? Primero diré lo que no es: ese ejemplo absurdo de decir que si el Ama ordena que el sumiso salte por una ventana, él debe hacerlo, y lo mismo si la orden consiste en atacar con un cuchillo jamonero a esa vecina que nos cae gorda.



Un Ama, que no esté mentalmente desequilibrada, nunca pedirá al sumiso nada que pueda dañar su salud física y mental, así que la chorrada de saltar por la ventana no tiene sentido. Y lo mismo va para todo acto que suponga daño para los demás o deterioro en otros sentidos hacia el sumiso. Parece una obviedad, pero no queda tan claro si el ejemplo no es tan extremo.



¿Debe obedecer el sumiso aunque no le apetezca hacer algo? Si se trata de algo que no va contra su salud o la de otros ni contra los derechos humanos, la respuesta es SI. De eso se trata. Ahi no hay límite que valga, o te entregas o no, pero no te quedes (ni me dejes) a medias. Tal vez tu Ama sea tan sádica que te obligue a hacer footing cada mañana. O tal vez lo único que quiere ella es que te quites esos kilos de más y te conviertas en un hombre más sano y más feliz. ¿Es eso abusar o es saber cuidar?... ¿Y si el sumiso solo practica el tumbing delante del sofá? Bueno, para eso está el proceso de conocerse y la compatibilidad. Tal vez para el Ama no sea una prioridad, o puede que sea una adicta al gimnasio y quiera que él la acompañe en todo. Ahí entra ya la compatibilidad de caracteres/intereses.



De todos modos, mi teoría es que si un hombre es cómodo hasta decir basta, probablemente le costará un mundo cualquier esfuerzo que tenga que hacer por su Ama, no por mal sumiso sino por su propia forma de ser. Ejemplos hay miles, pero me ha venido esto a la cabeza por un aspirante a sumiso que pesaba 140 kilos, y que no se cortó ni un pelo en ofrecerse “para lo que yo quisiera”. Uhm, para una maratón no estaba el pobre, pero es que mucho más simple que eso: si no sabe cuidarse a sí mismo, ¿cómo demonios me va a cuidar/servir a mí?



Por lo tanto... ¿límites?... Preocúpate de conocer a tu Ama y confía en ella, lo demás vendrá solo. Por cierto, no me digas que no enseñarme tu foto es un puto límite, eso es gilipollez a secas.